martes, 4 de diciembre de 2007

Perfil psicológico de niñas víctimas de abuso sexual y de sus agresores

UNIVERSIDAD IBEROAMERICANA PUEBLA

Licenciatura en Psicología

Comunicación y Desarrollo Humano


Problema de investigación

“Perfil psicológico de niñas víctimas de abuso sexual y de sus agresores”


Que presenta la alumna:

Andrea Solano Velasco


Tercer semestre Otoño 2007
ÍNDICE

CAPÍTULO 1
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
1.1 Justificación
1.2 Preguntas de investigación
1.3 Objetivo
1.3.1 Objetivos Específicos
1.4 Alcances y limitaciones

CAPÍTULO 2
VIOLENCIA Y ABUSO SEXUAL INFANTIL

2.1.-Violencia: definición y características
2.2.-Tipos de Violencia
2.2.1.-Violencia Física
2.2.2.-Violencia Psicológica
2.2.3.-Violencia Sexual
2.3.-Abuso sexual Infantil
2.3.1.-Tipos de abuso sexual
2.3.1.1.- Abuso sexual con contacto
2.3.1.2.- Abuso sexual sin contacto
2.4 Factores de riesgo
2.4.1.- De la niña
2.4.2.- Familiares
2.4.3.- Sociales
2.4.4.- Del abusador


CAPÍTULO 3
EL AGRESOR

3.1.- Definición de parafilias
3.1.1 ¿Qué es la pedofilia?
3.1.1.1- El porqué del pedófilo
3.1.1.2.- Las estrategias del pedófilo
3.2.- Las necesidades emotivas del abusador
3.3.- Grado de parentesco entre la víctima y el agresor

CAPÍTULO 4
LA VÍCTIMA

4.1.-Niñez intermedia
4.1.1.-Sexualidad en la niñez intermedia
4.2.-Consecuencias psicológicas
4.2.1 Consecuencias a corto plazo
4.2.2 Consecuencias a mediano plazo
4.2.3 Consecuencias a largo plazo
4.3 Tratamiento
CAPÍTULO 5
MÉTODOS DE PREVENCIÓN
5.1 Errores de prevención
5.2 Información presentada a los niños
5.2.1 Desarrollo de habilidades cognitivas


CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

CAPÍTULO 1

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

Tema general: Violencia Sexual

Tema específico: “Perfil psicológico de niñas víctimas de abuso sexual y de sus agresores”

1.1 Justificación:

Un problema real: “Se calcula que una de cada cuatro niñas y uno de cada ocho niños serán sexualmente agredidos antes de cumplir 16 años. En el 90 por ciento de las veces el abusador es un hombre y en más de un 80 por ciento de los casos será un conocido.” (Barreda, 2007)

Una de las principales problemáticas que han dado mucho de que hablar en los últimos años es el tema de la violencia en toda la extensión de la palabra: violencia física, psicológica o sexual. Sin embargo, soy de la idea de que existen sectores de la población que sin duda necesitan un poco más de nuestros servicios y esta vez me interesó aportar algo a un sector un poco abandonado para la sociedad y el cual consiste en todas aquellas pequeñas que han sido víctimas de abuso sexual y todas las implicaciones que éste hecho trae consigo.

Me parece importante no solo saber el perfil psicológico de las niñas; creo que podría empezar estudiando las causas que provocan el conflicto, las posibles consecuencias que éste trae a corto, mediano y largo plazo, el mejor tipo de tratamiento en estos casos, los métodos de prevención primaria, los principales agresores y principales métodos de diagnóstico. En fin, me parece que la temática de este problema es sumamente extensa, sin embargo lo más relevante es encontrar posibles soluciones a éste y aportar un granito de arena al mejoramiento de nuestra sociedad.

El hecho de que la información que podamos encontrar del tema pueda ser muy extensa, me lleva a delimitar el tema a niñas con un rango de edad de 6 a 12 años (niñez intermedia), esto con el fin de no toparnos con más variables de las que se esperan.

Si bien, ya mencioné que me interesaría estudiar el perfil de las niñas maltratadas, creo que es importante estudiar primero el de la fuente de agresión: el perfil del atacante. Sería interesante ver que tan afectada está una persona para llegar a hacerle daño a otra con menores condiciones. Es por eso que el tema de investigación es para niñas y agresores, con el fin de entender las causas y tratar de entender las consecuencias.
1.2 Preguntas de investigación:
Tomando en cuenta que la violencia sexual en niñas es nuestro problema específico, es importante utilizar la parte generadora para obtener una serie de preguntas las cuales nos ayudarán a llegar más rápido al objetivo de la investigación. Las siguientes formulan los puntos que se mencionaron en párrafos anteriores:

-¿Qué tipo de tratamiento será el indicado proporcionar a una niña víctima de abuso sexual?
-¿Quiénes son los principales generadores de abuso sexual?
-¿Qué edad es más propensa a sufrir este tipo de maltrato?
-¿Por qué las niñas son más propensas a sufrir abuso sexual?
-¿Qué tipo de consecuencias presenta una niña a corto, mediano y largo plazo?

Con los puntos anteriores podemos delimitar un poco nuestro tema de investigación con el fin de hacer más fácil la comprensión del mismo y la búsqueda de información.

1.3 Objetivo General:
Determinar el perfil psicológico de las niñas entre 6 y 11 años que han sido víctimas de abuso sexual y de sus agresores en México.
1.3.1 Objetivos Específicos:
-Identificar las causas que llevan al agresor a cometer el delito.
-Determinar las consecuencias a corto, mediano y largo plazo de las niñas víctimas de abuso sexual.
-Establecer el mejor tratamiento para estas niñas y para los agresores.
-Establecer métodos de prevención.
-Dar a conocer los sectores más propensos de estos casos.

1.4 Alcances y limitaciones:
-En esta investigación sólo se incluirán causas y consecuencias del abuso sexual, métodos de prevención y tratamiento en estos casos.
-Se enfocará en víctimas de sexo femenino y agresores de sexo masculino.
-Las víctimas de estudio serán niñas entre 6 y 11 años (lo que conocemos como niñez intermedia).
-No se estudiarán casos en específico.
- Las consecuencias tratadas en la investigación serán únicamente de tipo psicológico (es decir no nos meteremos con síntomas físicos).
-Las cifras manejadas serán específicamente de México.
CAPÍTULO 2
VIOLENCIA Y ABUSO SEXUAL INFANTIL

2.1 Violencia: definición y características
Uno de los principales problemas sociales tanto en México, como a nivel mundial, es la desenfrenada violencia en la que vivimos, diariamente nos topamos con noticias en donde los secuestros, los asesinatos, las violaciones o los robos se encuentran a flor de piel.

La violencia no respeta sexo o edad, esta palabra podría tener una analogía con un tornado que arrasa con todo lo que se encuentra. Como se sabe, esta investigación se centra en el abuso sexual infantil, sin embargo, me parece importante recalcar la importancia de definir conceptos que nos ayudarán a entender mejor términos posteriores.

La violencia se define como todas aquellas acciones que un individuo lleva a cabo cuando atenta en contra de los derechos humanos de otro, es decir produce dolor en términos tanto físicos como psicológicos. Muchas veces el concepto de violencia se ha englobado a una palabra en específico: golpes; sin embargo, es importante recalcar que existen distintos tipos de violencia que no necesariamente tienen que ver con este concepto idealizado. Puede ser que un simple juego de palabras o una cachetada, llegue a tener el mismo efecto en distintas personas.

Así pues, se sabe que el contexto generador de violencia puede estar ubicado en la familia, el trabajo, el grupo de amigos o incluso en una escuela. Siempre existirá una víctima y un abusador, generalmente este último presenta más poder o autoridad sobre la persona a la que va a atacar, esta característica va a ser un punto clave dentro del abuso sexual.

Según una encuesta reciente en el DF realizada por el Instituto nacional de Estadística:

La violencia intrafamiliar tiene lugar en 30.4% de todos los hogares - casi uno de cada tres - en la forma de maltrato emocional, intimidación o abuso físico o sexual. El maltrato emocional ocurre en casi todos estos hogares y el abuso sexual en 1.1%. Sólo 14.4% de estos hogares buscan alguna clase de ayuda, a pesar de que el 72.2% espera que se repita la violencia. De julio de 2001 a junio de 2002, el DIF-DF recibió mil 432 casos de menores maltratados, es decir un promedio de cuatro casos diarios, y las denuncias que se presentaron ante algún agente del Ministerio Público en el mismo periodo fueron cuatro, según un comunicado de la institución. INEGI (2004).


2.2 Tipos de Violencia
Se sabe que la violencia no sólo abarca el ámbito físico, puesto que el hecho de atentar en contra de otra persona no necesariamente se da por medio de golpes, es decir, encontraremos 3 tipos de violencia en donde la acción violentadora cambiará dependiendo de las consecuencias: físicas, psicológicas y sexuales.

2.2.1 Violencia Física
La violencia física es aquella que atenta directamente con el cuerpo de la persona por lo tanto, el acto de agresión se vuelve fácil de identificar ya que dichos daños la mayoría de las veces se vuelven visibles: hematomas, quemaduras, fracturas, cortaduras, etc.

La intensidad de la agresión puede variar, sin embargo, en casos extremos provoca que la víctima sea hospitalizada, llegar a generar alguna incapacidad o bien la propia muerte.

2.2.2 Violencia Psicológica
Este tipo de violencia se vuelve cada vez más frecuente llegando muchas veces a parecer tan normal dentro de nuestra sociedad lo cual hace que ciertas situaciones pasen desapercibidas ante los demás. Consiste en una serie de actos o bien negligencias que son expresadas a través de: la intimidación, la amenaza, los condicionamientos, la devaluación del individuo, el abandono, los insultos burlas o bien los gestos agresivos cometidos hacia una persona.
El fin de estas acciones es humillar, ofender o asustar a la víctima hasta causar un daño grave en su autoestima, incluyendo pues aspectos como lo son la seguridad de una persona o su estabilidad emocional.


2.2.3 Violencia Sexual
Según el Instituto Nacional de las Mujeres (México) la violencia sexual consiste toda acción que induce a la realización de actividades sexuales no deseadas o bien la omisión de actos en específico como puede ser el negar las necesidades psico-afectivas de una persona.

Dentro de este tipo de violencia podemos encontrar un sin fin de actitudes o conductas que romperán el bienestar de la víctima trayendo a su vez grandes consecuencias psicológicas: violación, hostigamiento sexual y la gama de acciones que viene adjunta al abuso sexual, mismo que se explicará en apartados posteriores.

Desde mi punto de vista, este tipo de violencia es el más problemático pues viene acompañado de una serie de tabúes impuestos por la misma sociedad, causando muchas veces el silencio de las víctimas y el aumento de las consecuencias que trae consigo este hecho. Algo interesante a recalcar es que este tipo de violencia puede llegar a englobar consecuencias tanto físicas como psicológicas.
2.3 Abuso sexual Infantil: Definición y Características
Dentro de la violencia sexual se encuentra específicamente un tipo de abuso que se ha convertido en uno de los grandes problemas de la sociedad: el abuso sexual infantil. Sin embargo, el significado de este término llega a ser un poco ambiguo, pues muchas veces dependerá del contexto en el cual se desarrolle el menor; por ejemplo: si una niña pequeña vive en un hogar donde se fomenta el respeto y el hecho de que se bañe con su papá se observa como una conducta normal esto no vendrá a arrojar consecuencias negativas; sin embargo, si nos situamos en un entorno regido por normas o prohibiciones estrictas en lo que se refiere a la desnudez o a la sexualidad como tal este hecho puede llegar a ser algo traumático en la menor.

Sin embargo un concepto claro que nos define el abuso sexual infantil es el que nos propone Berlinerblau (1998, p. 190) en donde lo define como “el contacto en un/a menor de edad (18 años o menos) y un adulto que lo manipula, engaña o fuerza a tener comportamientos sexuales”.

Dentro de la definición que nos proporciona Berlinerblau los comportamientos sexuales que se mencionan pueden ir desde la penetración genital, el bañarse con un adulto u obligar a un niño a ver material pornográfico.

Como se puede ver, el abuso sexual infantil implica un abuso de poder, ya que una persona mayor, más fuerte y con más autoridad, se aprovecha de la vulnerabilidad de su víctima la cuál es más joven, más pequeña y con menor fuerza, esto con el propósito de satisfacer deseos sexuales sin importar el bienestar de la víctima.

Con el fin de dejar un poco más claro este concepto, Besten (1997) nos describe una serie de 7 características que claramente son observables en el abuso sexual infantil:
-El abusador se aprovecha de la confianza del niño así como de su superioridad causando algún tipo de consecuencia física o mental.
-El abusador no necesariamente tiene que ser del sexo masculino y la víctima del sexo femenino, a pesar de ser este el caso más frecuente también se encuentran registros de abuso sexual en niños (hombres).
-Gran parte de la ocurrencia de este hecho se da en un entorno cercano al niño.
-Siempre se encontrarán secuelas ya sea de tipo físico o psicológico.
-Generalmente los casos de abuso sexual no sólo se presentan una vez.
-Es difícil establecer límites en este aspecto, sin embargo, el niño siempre sabrá determinar cuando un adulto rebasa este límite
-El abusador buscará, de forma consciente o inconsciente, satisfacer sus necesidades sexuales.

2.3.1 Tipos de abuso sexual
Como se mencionó en párrafos anteriores, el abuso sexual implicará una serie de conductas que no precisamente tienen que llegar a la penetración. La mayoría de las personas ha creado la hipótesis de que existe una equivalencia entre el abuso y el coito, sin embargo para un niño una caricia o ver desnudo a su agresor puede traer daño psicológico, este hecho (listado en las características) se considerará abuso con el simple hecho de causar un perjuicio en el niño. Es por esto, que es importante determinar todas esas acciones que los abusadores llevan a cabo y son penalizadas por causas consecuencias en los menores.
Se puede dividir el abuso sexual en dos tipos: en donde existe un contacto sexual directo y en el que no lo hay. La siguiente figura que nos proporciona Romero (2001) resume los comportamientos que entran dentro del abuso sexual y sus divisiones.

2.3.1.1 Abuso sexual con contacto

Dentro de esta división me parece importante crear una subdivisión siguiendo la información que nos presenta Saller (1987, p. 29) en donde nos sugiere que existen manifestaciones claras e incuestionables (lo que denomina grado máximo de abuso) y otras formas de abuso que se consideran de menor gravedad pero que siguen cumpliendo el objetivo del agresor: satisfacer sus necesidades sexuales.

El primer subgrupo (grado máximo) vendría siendo explicado por una sola palabra: penetración. Esta acción quedará fragmentada a su vez en 3 (oral, anal o genital): la primera de ellas incluirá lo que se conoce como felación, donde el contacto se da por medio de los genitales y la boca; el segundo incluye la penetración en el ano del niño ya sea con el pene, dedos u objetos extraños, cabe señalar que este tipo de abuso se presenta más en víctimas de sexo masculino, sin embargo eso no quita el hecho de que también se de en el sexo femenino; y por último se encuentra el coito (pene-vagina) y la penetración de objetos u dedos del agresor en la vagina de la víctima. Dentro de este subgrupo también podemos incluir el hecho de que algunos agresores obligan a sus víctimas a grabar videos pornográficos con otros niños o con ellos mismos.

El segundo subgrupo se constituye por los siguientes comportamientos: tocar o manipular los genitales del menor; obligar al niño a tocar los genitales del adulto; obligar al niño a masturbarse en presencia del adulto o bien que el agresor frote el pene contra el cuerpo del niño.

Todas estas situaciones requieren un contacto directo con el cuerpo de la víctima, característica principal de este apartado. Cabe señalar que el daño físico varía notablemente entre los dos subgrupos presentados, sin embargo, las consecuencias psicológicas entre estos pueden llegar a ser iguales, esto dependerá totalmente de la víctima.

2.3.1.2 Abuso sexual sin contacto

Como su no nombre lo dice, la principal característica de este tipo de abuso es que el agresor no mantiene contacto directo con la víctima, sin embargo, las conductas realizadas siguen teniendo efectos contraproducentes en el niño puesto invaden su espacio vital. Los siguientes comportamientos, según Saller (1987) describen este tipo de abuso: cuando el adulto se muestra desnudo delante del niño o desnuda al niño sólo por querer observarlo; le muestra sus genitales; le muestra material pornográfico; fotografía desnudo al niño o bien le gusta observar al niño cuando se baña, se viste y ofrece intencionalmente ayuda para eso.

Como se puede observar, pudimos destacar 3 grupos en donde se marcan claramente las diferencias entre las situaciones que generan abuso sexual. Cabe señalar que cada una de estas situaciones traerá grandes consecuencias psicológicas para las víctimas, obviamente variará dependiendo del grado de abuso aunado también a las consecuencias físicas que este pueda traer (como puede ser infecciones, enfermedades de transmisión sexual, sangrados intensos entre otros).

Sin embargo, aquí lo importante es tratar cada uno de los casos mencionados y no quitarles importancia a algunos, puesto todos modificarán la percepción del niño acerca de la sexualidad y traerá consecuencias negativas, llegando a ser incluso fuente de nuevos abusadores: violencia traerá siempre violencia.

2.5 Factores de riesgo

A continuación se enumerarán distintos puntos que determinan la zona de riesgo del abuso sexual. Estos se dividen en 4 partes importantes: los factores provocadores para que un niño sea sumiso ante la situación, factores que vuelven a una familia vulnerable a este tipo de abusos, forma de pensar de la sociedad que impulsará el tema y las

2.5.1 Factores de riesgo del niño

-Los menores de edad se vuelven un blanco fácil debido a su condición de sometimiento y dependencia.
-Los casos de abuso sexual en niñas suelen darse más en el ámbito intrafamiliar, mientras que el de los niños se da frecuentemente fuera de su casa.
-Mientras menos autoestima presente el niño más probabilidad existirá de que se vuelva vulnerable ante este tipo de ataques.
-Entre más estrecho sea el vínculo afectivo con sus padres, el niño se volverá un blanco difícil ante este tipo de situaciones.
-Los niños y niñas que sean demasiado pequeños o con discapacidades físicas o intelectuales corren más riesgo.
-La poca o nula información que los pequeños cuentan sobre el tema hace que no sepan actuar ante estas situaciones, por lo tanto provoca que no sepan como evitarlo.

2.5.2 Factores de riesgo: Familiares

Las siguientes características vuelven más vulnerable a la familia ante el abuso sexual infantil:
-Familias donde existan antecedentes de abuso sexual infantil, abuso psicológico o físico o en la vida actual de alguno de sus integrantes.
-El autoritarismo de algunos miembros de la familia.
-Poca o inexistente comunicación entre los miembros que la conforman.
-La ausencia de expresiones afectivas: por ejemplo cariño, reforzadores (reconocimiento) o valoración de los otros.
-Poca claridad en las normas familiares, sobre todo las referentes al comportamiento sexual y auto-cuidado.

2.5.3 Factores de riesgo: Sociales

La sociedad nos ha impuesto una serie de ideas referentes a la sexualidad que provocan que algunos de sus miembros se vuelvan propensos ante ciertas situaciones, en este caso el abuso sexual infantil. Muchas de las conductas que se pueden observar en el ámbito familiar no son más que un reflejo de la sociedad, lo que Bandura conocía como Aprendizaje Social.

-Se le ha impuesto un rol a cada uno de los sexos desde el momento de su nacimiento, en el cuál, cada uno de ellos viene “predestinado” a pensar y actuar de una manera en específico.
-Muchas veces se sobrevalora el papel de la figura masculina en la familia.
-Cuando en una familia existe un padre autoritario, se piensa que la madre deberá actuar de forma sumisa ante las exigencias que su esposo le impone.
-Como ya se mencionó existen un sin fin de tabúes, mitos y creencias erróneas referentes a la sexualidad.

2.5.4 Factores de riesgo del abusador

Para el abusador encontramos que los siguientes puntos influirán totalmente en la decisión de cometer un crimen de carácter sexual hacia un menor de edad:
-Dificultades para establecer relaciones sexuales con personas adultas.
-Trastornos sexuales: parafilia.
-Consumo de alcohol u otras sustancias psicoadictivas.
-Antecedentes de haber sido víctimas de abuso sexual.

Se tiene que tomar en cuenta que cada uno de estos factores llega a explicar a grandes rasgos algunas de las causas que llevan al abuso sexual infantil, sin embargo es importante mencionar que la mayoría de los puntos aludidos tienen una relación muy fuerte y van de la mano en esta situación.
CAPÍTULO 3

EL AGRESOR


3.1.- Definición de parafilias

El DSM VI define a las parafilias como “la presencia de repetidas e intensas fantasías sexuales, de impulsos o de comportamientos sexuales que por lo general engloban: objetos no humanos, el sufrimiento o la humillación de uno mismo o de la pareja, niños u otras personas que no consienten, y que se presentan durante un periodo de tiempo de al menos 6 meses”.

En pocas palabras es lo que históricamente se ha conocido como “desviaciones sexuales” en donde la excitación de una persona se da por medio de comportamientos que no son ordinarios como por ejemplo ver a otras personas tener relaciones sexuales, mantener relaciones con animales, excitarse con heces fecales u alguna parte de cuerpo en específico (pies, manos, dedos).

Este tipo de comportamientos llegan a provocar un deterioro en las relaciones sociales, laborales, interpersonales o bien de otras áreas importantes en las actividades rutinarias del individuo.

Dentro de las parafilias más conocidas encontraremos: el exhibicionismo, el fetichismo, el sadomasoquismo, el travestismo, el vouyerismo, el frotteurismo o bien la pedofilia, misma que vamos a tratar en esta investigación.

3.1.1 ¿Qué es la pedofilia?

Cáceres nos define la pedofilia como la actividad que “implica el disfrute de actividades sexuales con niños/niñas pre-púberes, generalmente menores de 13 años” (2001, p.37). Específicamente, este tipo de parafilia ha causado más controversia a nivel social ante el hecho de que un adulto se involucre sexualmente con menores de edad.
La siguiente lista muestra algunas de las características que definen a las personas con este trastorno (pedófilos):
-Quienes presentan este tipo de comportamientos declaran sentirse atraídas por niños dentro de un margen de edad particular.
-Existen individuos que prefieren a menores de sexo masculino, mientras hay quienes prefieren del sexo femenino o bien, ambos.
-Existe mayor frecuencia en las víctimas de sexo femenino.
-Existen individuos cuyo placer sólo es satisfecho por niños, mientras los hay quienes también se satisfacen con relaciones adultas.
-Las actividades que llevan a cabo los agresores van desde observar al niño, desnudarlo, masturbarse en presencia de el, o bien efectuar felaciones o penetraciones, ya sea con algún dedo o con el pene.
-El trastorno comienza por lo general en la adolescencia, sin embargo existen personas que declaran haber empezado a sentirse atraídas por niños comenzando la edad adulta intermedia.

3.1.1.1 El porqué del pedófilo

Son pocas las personas que piensan en los niños como posibles parejas sexuales, y muchos de ellos, lejos de querer hacerles daño, pretenden generar relaciones que no pueden tener con personas mayores, sin embargo aquí una pregunta muy interesante sería ¿Por qué de la existencia de esta clase de personas?

Oliveros y Graziosi (2004), nos dicen que un pedófilo es un individuo con una personalidad inmadura, con sentimientos de inferioridad muy marcados, cuyas relaciones interpersonales son demasiado problemáticas (lo cual no le permite mantener relaciones amorosas con gente adulta) y carentes de autoestima. El hecho de que les guste mantener relaciones con pequeños puede explicarse desde el hecho de que pueden controlarlos y dominarlos, algo que comúnmente estos individuos no pueden hacer con las personas de su edad.

El hecho de que este tipo de personas tengan dificultades en el ámbito social viene generado desde su infancia. Recordemos que las primeras etapas de la vida son fundamentales para el desarrollo normal de un niño, por lo tanto, se puede concluir que el contexto que vivió el pedófilo cuando era pequeño no era más que generador de violencia o angustia, por lo que esto puede ser una causa importante para que el pedófilo

Esta teoría podría ser la causa de este tipo de trastornos, sin embargo, una más aceptada es el hecho de que al abusador, no es más que una víctima de infancia que crece y se convierte en el agresor. Es así como dicha característica se vuelve fundamental al hacer un registro de antecedentes por algún delito cometido en este rango.

Para este hecho, Freud menciona que el interés sexual hacia los niños se desarrolla a partir de alguna experiencia pasada, específicamente en la etapa infantil, que tuviera una carga extraordinariamente placentera. De tal modo que el ofensor (que en su momento fue víctima) genera una fijación a esa situación en específico, por lo tanto, se condiciona de tal modo que la única forma de experimentar ese tipo de placer vendrá a ser nada más que esa situación pasada.
3.1.1.2.- Las estrategias del pedófilo


Cáceres (2004) nos habla de un estudio realizado en 1989 donde varios individuos acusados de abuso sexual infantil declaraban la forma en la que llegaban a sus víctimas. Varios de ellos eran familiares y no necesitaban más que la autoridad que ya ejercían sobre los niños para lograr su objetivo.

Sin embargo, las personas que eran ajenas a la familia, iban ganándose la confianza de los padres del niño hasta lograr tener momentos de intimidad con él. Incluso trataban de ganarse al niño con juegos, premios, charlas, hasta generar la confianza necesaria para cometer el abuso.

Existen casos como los anteriores donde no es necesario el uso de violencia física para llevar a cabo la agresión, sin embargo el ambiente se ve cargado con amenazas o abusos de poder que generan en el niño una creciente inseguridad hasta llevarlo a no decir nada de lo ocurrido.

Las estrategias empleadas por el abusador se dan en proporción al nivel de parentesco que se tiene con el niño, entre más próxima sea esta relación más fácil será acercarse y cometer el abuso, y contrario a esto, un extraño necesitará crear una estrategia mucho más compleja para cometer el abuso.

3.2.- Las necesidades emotivas del abusador

La actividad sexual de una persona es funcional a sus necesidades afectivas y emotivas, es así, como los individuos con este tipo de trastorno han estructurado un tipo de personalidad en específico, en donde las gratificaciones sexuales se dan cubiertas específicamente en relacionarse con menores como ya se ha mencionado anteriormente.

A continuación se muestran las principales necesidades emotivas que las acciones pedófilas llegan a satisfacer en este tipo de personas:
-Alcanzar la excitación sexual puede llegar a ser imposible o realmente difícil a menos que sea con un menor de edad, solamente con este tipo de relaciones el sujeto consigue funcionar sexualmente, incluso, con los años, los pedófilos ya han construido mapas mentales de carácter erótico (con niños), siendo difícil romper con ellos puesto que con el tiempo llegan a convertirse en verdaderos condicionamientos.
-El sentirse poderosos y poder ejercer un control sobre una relación, debido a que esta característica se les dificulta con los adultos.
-Aumentar su propia autoestima como consecuencia de los dos puntos anteriores.
-Tratar de superar traumas personales (lo que se mencionaba en párrafos anteriores acerca de que los abusadores en algún momento eran víctimas) repitiendo la escena sufrida en su infancia.
-Tratar de tomar venganza de un hecho sufrido en su vida pasada.
-Al tener dificultades de pertenencia en un grupo social adulto y el hecho de poder llevar una “buena” relación con pequeños, en donde se siente importante y dominante, le da sentido y significado a su vida tanto sexual como afectiva, siendo este factor una parte importante que le permite la realización personal.

Esta serie de características explican como son cubiertas las principales necesidades de los abusadores, necesidades que no sólo se reducen al plano básico (sexual), sino también algo más complejo como lo serían las de reconocimiento y afectividad.

3.3.- Grado de parentesco entre la víctima y el agresor

Según Ferraris y Graziosi (2004), existen estadísticas que muestran que aproximadamente el 10% de los casos contabilizados de abuso sexual a menores se da en un contexto fuera de casa. Es así, como uno de los principales factores de riesgo se vuelve automáticamente la familia.

Es por eso que, tomando en cuenta la información que nos proporciona se llega a la conclusión de que el abuso sexual puede darse de forma extrafamiliar o intrafamilar. En el siguiente cuadro se puede observar dicha división:



El abuso sexual extrafamiliar cometido por desconocidos muestra una relación entre el contexto y el contenido de la agresión y lo que manifieste la víctima, comúnmente se da un sentimiento de miedo y desconfianza en relación con los hombres desconocidos.

Cuando el abusador pertenece al círculo social familiar e incluso es miembro de la familia se da un proceso llamado metafóricamente “Vampirización”, en donde el agresor envuelve a su víctima en una relación falsa que es presentada como afectiva y protectora. La mayoría de las veces eligen niños que presentan carencias socioafectivas y atribuyen sus actos a “fines altruistas”: dar afecto a un niño que lo necesita.

La agresión sexual presentada dentro de un ambiente cercano a la familia o bien dentro de la familia puede ser interpretada por el niño como algo “bueno” o “dulce”, incluso llegando a provocar sensaciones corporales agradables o goce sexual. Este hecho puede llegar a sumergir al niño en un ambiente de culpa y vergüenza al momento de hacer conciente el abuso sexual.
La relación intrafamiliar se vuelve una de las formas más aberrantes de abuso, puesto que el ambiente de confianza y protección en la que vive el niño, se rompe gracias al comportamiento del pedófilo. El hecho de que este tipo de acciones se den en este ámbito dificulta el aspecto cuantitativo del problema, puesto que la propia familia, y no sólo el abusador, tratan de callar lo ocurrido. Los casos más numerosos en denuncias presentadas son:
-Padre (o padrastro)-hijo (a)
-Tío-sobrino (a)
-Abuelo-nieto (a)
-Hermano-hermano (a)
-Alguien cercano a la familia
-O bien por parte de desconocidos

Tomando en cuenta la sexualidad y la exploración que los niños tienen a cierta edad, el punto 3 (hermano-hermano) se vuelve un tanto subjetivo, puesto que a menudo este tipo de comportamientos se ven como juegos sexuales más que como algún tipo de incesto, obviamente el factor principal en este caso es la edad, y que tan mayor es el abusador.

CAPÍTULO 4
LA VÍCTIMA
4.1.-Niñez intermedia

Se conoce como niñez intermedia a la etapa de desarrollo comprendida entre los 6 y 11 años de edad. Las siguientes características mencionadas por Papalia (2006) nos describen el desarrollo a nivel psicosocial que presentan los niños en esta etapa:
-Presentan un concepto más complejo sobre sí mismos. (Autoconcepto).
-Aumenta la comprensión de las cosas y el control emocional.
-Según Erikson (Papalia, 2006) su autoestima es proporcional a las habilidades valoradas en la sociedad (productividad).
-Se vuelve fundamental la influencia del ámbito familiar: todo tipo de problemas en este ámbito llegarán a repercutir en el estado emocional de los niños, por ejemplo, los recursos económicos de la familia.
- El que se puedan establecer vínculos afectivos satisfactorios en este periodo va a facilitar un referente para un desarrollo armónico en la edad adulta.
-Se desarrollan trastornos de ansiedad o estado de ánimo.
-El estilo de vida puede llegar a generar estrés, y este a su vez trastornos de conducta, fobias, depresión infantil o trastornos de ansiedad.

Por lo tanto, en esta etapa los niños se vuelven más concientes de las acciones de los demás, por lo que éstas pueden repercutir negativamente en su autoestima y en su vida social.

4.1.1.-Sexualidad en la niñez intermedia

Para explicar la sexualidad infantil hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
-La sexualidad en esta etapa marcará la de etapas posteriores.
-Los aspectos sociales y afectivos referentes a lo sexual serán de gran relevancia para el desarrollo del niño.
En este periodo los niños son más autónomos, se manejan mejor en el contexto en el que viven y conocen su identidad sexual. Por otra parte, la escuela va a ir adquiriendo mayor importancia en su desarrollo por lo que se vuelve fundamental que ésta empiece a aportar algún tipo de educación sexual.
Se vuelve un periodo en el que las prohibiciones en todo lo referente a lo sexual aumentan, por lo que las conductas sexuales se vuelven menos espontáneas y abiertas a los adultos. Por este hecho, mucho tiempo se pensó que correspondía a una etapa de desinterés sexual, lo que se conoce como etapa de latencia de Freud. Los niños empiezan a centrar su atención en actividades tales como el deporte o los amigos, sin embargo, esto no significa que los impulsos sexuales no existan.
Los niños se vuelven más conscientes de las sensaciones físicas y emocionales a nivel sexual, experimentan excitación y pueden empezar a mostrar interés por los niños del sexo contrario. Es por ello, que las actitudes de reprobación de o castigo en este ámbito pueden tener influencias negativas en el desarrollo psico-sexual de la persona.
4.2 Consecuencias psicológicas

Sin lugar a dudas, todos los hechos apuntan a que el abuso sexual en los niños se convierte en una experiencia totalmente aversiva para ellos. A pesar de que este tipo de consecuencias se vuelven meramente subjetivas, existirá una serie de factores a considerar al momento de marcar este tipo de efectos, como lo son la incidencia del abuso, el tipo de abuso sufrido, el grado de parentesco entre la víctima y el agresor o el uso de violencia física.

Groth ve el trauma como la función de 4 factores: 1) entre más cercana es la relación entre el niño y el compañero de mayor edad, mayor será la potencialidad del trauma. 2) entre más tiempo dure la experiencia, mayor será el daño. 3) A partir de una actividad sexual elaborada, hay mayor trauma, yendo desde la penetración misma, que es la forma más elaborada, al simple exhibicionismo sin ningún contacto físico que es la forma menos traumática. 4) Las experiencias que involucran la agresión tenderán a ser las más negativas (Finkelhor, 1980, p.140).

Esos 4 factores serán elementales para medir dichas consecuencias, sin embargo, Finkelhor (1980) nos explica también la existencia de otros que marcarán aún más el efecto negativo del abuso sexual en los niños:

McFarlane ha agregado a esta lista otros 3 factores, con uno de los cuales los autores no están de acuerdo: 1) Si el niño participa en la experiencia y la disfruta, sentirá mayor culpabilidad y sentimientos negativos. 2) Si los padres reaccionaron de modo severo y emocional a la situación, el niño será dañado aún más. 3) Finalmente, entre mayor o más maduro sea el niño, más traumática será la experiencia, debido a su mejor compresión de su significado (Finkelhor, 1980, p.141).

Es importante recalcar que, la influencia de los factores que menciona Finkelhor (1980) será un punto importante para medir dichas consecuencias, sin embargo, éstas dependerán totalmente de la estructura de personalidad de cada persona. A pesar de esto, se ha logrado agrupar una serie de consecuencias que por lo general se presentan en la mayoría de las personas las cuales se engloban en depresión, culpa o baja autoestima.

Los niños abusados sexualmente llegan a presentar fobias, pesadillas, inquietud en la casa y en la escuela, eneuresis, rechazo escolar o incluso tentativas de suicidio. Al llegar a la adolescencia, los jóvenes pueden llegar a sexualizar todas sus acciones con el fin de ganar afecto, conduciendo de cierta forma a la promiscuidad. A largo plazo, su autoestima se ve disminuida, y mucho más en el ámbito sexual, muchas veces se tienen problemas en las relaciones interpersonales con el sexo opuesto (el sexo del agresor), se convierten en focos de neurosis sexuales (tales como anorgasmia) o bien se presenta el abuso de drogas o alcohol. En algunas ocasiones se llega a presentar homosexualidad ligado al odio presentado en contra de su agresor, generalizando esta postura con los demás individuos de dicho sexo.

4.2.1 Consecuencias a corto plazo
Los puntos citados a continuación serán establecidos inmediatamente o poco tiempo después de que el abuso fue cometido. Existen 4 consecuencias generales que los niños comúnmente presentan: culpabilidad, inseguridad, vergüenza e impotencia. Éstas serán las causantes de que los niños presenten una serie de comportamientos un poco más específicos.

Cuando somos pequeños no podemos dar una razón que justifique el comportamiento de las personas que nos hacen daño, es por eso que, al no poder justificar al agresor, el niño racionaliza de tal manera que se queda con la carga de lo ocurrido. Pensamientos tales como “me lo merecía”, “ellos son adultos y saben lo que hacen”, “me porte mal”, llegan a su mente tratando de encontrar un sentido a lo ocurrido (tendencia a proteger al agresor). Se culpan de lo ocurrido y crecen creyendo esa idea.

Además ese hecho vendrá aunado a una creciente inseguridad en el niño, causada por el rompimiento de su núcleo de confort y confianza, y por lo tanto, viene abajo también su autoestima. Sentimientos de vergüenza también pueden llegar a invadir la mente del niño, ligados siempre a una creciente impotencia por no poder tener el control de la situación.

En un artículo titulado “Abuso sexual en los niños”, Sergio Canavati nos proporciona una serie de consecuencias a corto plazo:
-Los niños empiezan a tener problemas para dormir, presentando pesadillas y terrores nocturnos
-Enuresis
-Depresión: después del descubrimiento del abuso presentan tristeza, pasividad, fatiga, malestar físico, automutilación o bien intentos de suicidio.
-Baja autoestima: los sentimientos de valoración y confianza en sí mismos se vuelven muy frágiles, se tornan tímidos, pierden interés en su apariencia, incluso pueden llegar a castigarse o hacerse daño.
-Incapacidad de confiar en los demás y establecer relaciones de confianza.
-Aislamiento de sus amigos y su familia. Se vuelve muy retraído.
-Bajo desempeño escolar, puede negarse a ir a la escuela.
-Lenguaje muy sexualizado para su edad o bien juegos demasiados sexualizados.
-Masturbación.
-Evidencia sus abusos o molestias a través de dibujos, juegos o fantasías.
-Manifiesta un comportamiento agresivo ante los demás. Muchas veces esta agresión se vuelve hacia la madre por “no tener” la capacidad de protegerlo. Puede llegar a generar, en casos extremos, síntomas psicóticos (dependiendo de la carga genética del niño)
El niño puede presentar una o varias características anteriores, no necesariamente tendrá que presentar todas las mencionadas.

4.2.2 Consecuencias a mediano plazo
Para lograr establecer las consecuencias a mediano plazo nos ubicaremos en la etapa de la adolescencia. Los puntos presentados a continuación son características importantes de víctimas de abuso sexual en la infancia, sin embargo, no todo el listado tiene que ser cubierto en un mismo cuadro clínico:

-Baja autoestima: los adolescentes se tornan tímidos, pierden total interés en su apariencia, incluso frecuentemente las niñas tratan de vestirse lo menos femeninas posible para no atraer la atención del sexo opuesto.
-Contrario al punto anterior, puede que se presente un comportamiento altamente seductor o bien poco control de impulsos, llevando una vida sexual activa muy precipitada.
-Abuso de drogas y/o alcohol.
-Automutilación: se manifiesta en cortes, quemaduras o rasguños como forma de expresión del dolor, comunicando de una forma no verbal los sentimientos a través del cuerpo. Generalmente la persona trata de liberarse de sentimientos de rabia, ira, tristeza, rencor, dolor emocional. “El dolor físico ayuda a soportar el sufrimiento psicológico”.
- Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), desordenes de alimentación tales como anorexia, bulimia u obesidad, pueden llegar a presentarse en esta etapa.
- Vida social pobre, inseguridad para establecer relaciones interpersonales.

4.2.3 Consecuencias a largo plazo

Las víctimas de abuso sexual infantil que no fueron tratadas tempranamente arrojarán una serie de consecuencias al llegar a la edad adulta, entre las que encontramos:
-Una exagerada tendencia a ocuparse de los demás: puesto que en su infancia fueron despersonalizados por el ofensor creando un sentimiento que engloba que las necesidades de las demás personas son de mayor importancia a las propias. Satisfacen rápidamente las necesidades de los demás muchas veces olvidando sus propias necesidades.
-Incapacidad para poder sentir placer plenamente: muchas veces la víctima degrada el concepto de gratificación con el hecho de haber sido abusado sexualmente. Ellos sólo sufren, no pueden gozar.
-Disfunciones sexuales: anorgasmia, deseo sexual inhibido, incluso pueden llegar a presentar también lo contrario, adicción al sexo.
-Miedo a la intimidad: la víctima evita las relaciones que tengan un gran potencial para tornarse muy cercanas o tienen poca tolerancia a la intimidad. Cuando llegan a intimar mucho con una persona y su nivel de tolerancia llega al máximo la víctima sale corriendo, prefieren ser ellos los que abandonan la relación.
-Se ponen el papel de víctimas pidiendo disculpas a todo momento y por cosas insignificantes.
-Incapacidad de confiar en las demás personas.
-Problemas psicosomáticos: estomacales, dolores de cabeza, problemas de sueño, dificultades para dormir, pesadillas.
-Algunas veces, inconscientemente, se envuelven en actividades que están propensas a fallar.
-Sentido de la privacidad distorcionado: no permiten que nadie las vea sin ropa o bien no respetan la privacidad de las demás personas.

Gran parte de las víctimas presenta una marcada tendencia a presentar la mayoría de los comportamientos anteriores, debido a que gran parte de estos se ligan entre sí. Sin embargo esto dependerá totalmente de la persona y la forma en la que haya aceptado el daño.

4.3 Tratamiento

El objetivo central del tratamiento para víctimas de abuso sexual infantil se basa en entender, integrar y sobre todo resolver todas aquellas experiencias que obstaculizan el desarrollo normal en el niño. (Urquiza y Winn, 1994). Según Gallardo (1997), el tratamiento distingue 3 niveles de intervención: el físico, emocional y de comportamiento. Nuestro trabajo como psicólogos está en estos últimos dos.

Como ya vimos, existen distintos niveles de abuso sexual, los cuales vendrán a repercutir de diferente manera a la víctima, por lo que la terapia será proporcional al grado de abuso y las consecuencias que trajo consigo.

Independientemente del tipo de terapia que le proporcionemos (Terapia centrada en el cliente, mediante el juego estructurado, modificación de conducta) y el tipo de abuso sufrido, lo más importantes es mostrar empatía, lograr que el niño esté consciente de sus sentimientos, y sobre todo hacerle notar que estamos dispuestos a escucharlo y a ayudarlo.

Será importante no sólo mantener en tratamiento al niño, tenemos que darnos cuenta que muchas veces el problema no nada más es de la víctima, puesto existirán obvios involucrados tales como la familia y el agresor. Es por ello de la importancia del proceso terapéutico de estos 3.

Cuando la víctima no es atentida psicológicamente vendrán a presentarse gran parte de los puntos citados dentro de consecuencias a mediano y largo plazo. Es por ello que el problema deberá ser atajado desde un principio para no agrandar más la problemática que trae consigo el abuso sexual.


CAPÍTULO 5
METODOS DE PREVENCIÓN

Para tener resultados favorables en la prevención del abuso sexual se debe actuar sobre 3 poblaciones específicas: los padres, la víctima y el abusador. Dichas poblaciones presentan una fuerte interrelación por lo que será importante dar el mismo valor a cada una de ellas.

5.1 Errores y fallas en la prevención

Abordar el tema de la sexualidad a niños pequeños se presenta como un tabú en nuestra sociedad, la mayoría de los padres no sabe presentarlo adecuada y eficazmente. La manera en la que es manejado no le da las habilidades al niño para saber cómo actuar si una situación de abuso sexual se presenta. Según Romero (2001) muchos padres favorecen más una construcción destructiva en relación al cuerpo, el placer y el mismo abuso sexual con frases como “Es malo”, “Sucio”, “Eres un niño malo si lo haces”.

Es por eso que la información sexual debe ser clara y directa, respondiendo todas las dudas que los niños presenten y sobre todo, evitando el nerviosismo o desagrado por el tema.

Otro de los errores cometidos en la prevención es que comúnmente se les presenta la información a los pequeños sin enseñarle a manejar la situación, o bien, en el peor de los casos, ni la familia ni la escuela abordan el tema dejando a los niños sin información, y por lo tanto sin herramientas para atajarlo. Es por ello que en las propias escuelas se debe impartir también la información adecuada para que los niños sepan que llegan a ser un factor importante de riesgo.

5.2 Información presentada a los niños

Los siguientes son algunos conceptos que se deben promover en la niñez en un proceso de prevención contra el abuso sexual (Romero, 2001):
-Es elemental que tengan conciencia de su propio cuerpo.
-Sepan identificar sus genitales y la función de estos.
-Estar enterados de que todos los seres humanos sentimos placer y éste no es sinónimo de genitales.
-Es importante que conozcan las diferentes formas utilizadas por alguien para aprovecharse de otro: seducción, fuerza, chantaje, el uso del secreto, abuso de autoridad, promesas, manipulación, amenaza.
- Será necesario que conozcan e identifiquen los diferentes tipos de abuso con o sin contacto.
- Es muy importante dejar muy claro el concepto de abuso sexual, que es lo que éste comprende y cuales son las conductas inapropiadas para obtener placer.

Como se mencionó en apartados anteriores, los niños en esta etapa (niñez intermedia) son concientes de lo que sucede a su alrededor y tienen la capacidad para comprender lo que pasa a nivel sexual. Sin embargo, hay que saber manejar la información con ellos y tener la información correcta.

5.1.2 Desarrollo de habilidades cognitivas

Se entiende por habilidades cognitivas como todos los pensamientos, ideas y discriminaciones, las cuales son de gran importancia en el desarrollo del niño, para que puedan estructurar las respuestas de protección ante el abuso sexual.
Romero (2001) nos propone el desarrollo de los siguientes aspectos para lograr lo anterior:
-Enseñar a tener confianza en los adultos, aprender a expresar con sus familiares cualquier comportamiento extraño en el que se sientan amenazados o experimenten incomodidad y temor. (Con el fin de aprender a no guardar secretos)
-Dejar claros los derechos que tienen
-Desarrollo de autoconcepto: “Yo valgo mucho” “Merezco ser bien tratado”

CONCLUSIONES
No cabe duda que el abuso sexual infantil es una realidad presente en nuestra sociedad actual, siendo una de las problemáticas más fuertes debido al poco o hasta nulo interés que muchas veces se presenta ante el tema. Como psicólogos tenemos que tomar en cuenta que tenemos demasiado trabajo en esta área, y no sólo refiriéndome a las víctimas, sino también a los agresores.

El abuso sexual infantil ataca en su mayoría a las niñas, siendo más probable que dicho abuso se de entre el núcleo familiar que fuera de éste. Esto no significa que los niños estén exentos de este problema, también existen cifras representativas que muestran a los niños como un gran factor de riesgo, presentándose el abuso en su mayoría fuera de casa.

Las consecuencias que éste trae consigo no solo van a afectar el desarrollo de la víctima en la niñez, sino traerán consigo una serie de desventajas a lo largo de la adolescencia y la etapa adulta si no se ataja el problema desde un principio. Por eso es importante que se de un tratamiento psicológico adecuado tanto para la víctima, los padres de éstas y el agresor.

Algo que me llamó mucho la atención en esta investigación, fue el perfil del agresor y sobre todo, las necesidades emotivas de éste, el vínculo que existe entre el contexto en el que vivió en sus primeros años de vida y el trastorno que vendrá a presentar en años futuros.

Es importante, prevenir este tipo de abusos con la comunidad infantil, manejando información precisa tanto en casa como en las escuelas, y desarrollando habilidades cognitivas que ayudarán a los niños a estar concientes de la situación y sepan actuar en algún momento similar.

Tomando en cuenta que los agresores se forman en contextos llenos de violencia y falta de afecto, será importante que los padres estén concientes de dicha información, para evitar formar niños con dichas características. Es por eso que el problema tendrá que ser atajado desde la niñez temprana puesto que es aquí cuando los niños están en formación.



BIBLIOGRAFÍA:

-Besten, B. 1997. Abusos sexuales en niños. Herder. España

-Lamberti y col. 1998. Violencia Familiar y Abuso Sexual. Editorial Universidad. Argentina.

-Oliverio, A; Graziosi, B. 2004. ¿Qué es la pedofilia?.Paidós. España

-Glaser, D; Frosh, S. 1998. Abuso sexual en niños. Paidós. Argentina.

-Sanmartín, J. 1999. Violencia contra niños. Ariel. España

-Finkelhor, David. 1980. El abuso sexual en el menor. Editorial Pax. Colombia.

-Cáceres, José. 2001. Parafilias y Violación. Editorial Síntesis. España

- Gallardo, J.A. (1997) Intervención y tratamiento en el maltrato infantil. Aljibe. España.

-Canavati, S. Abuso sexual en los niños. México. Catálogo Esperanza para la familia. 0116. 2-8
También disponible desde Internet en: http://www.esperanzaparalafamilia.com/Rev/Articulos/PDFs/PDF0116.pdf
[Consultado el 12 de noviembre de 2007].

-Barreda, P. (2007). Abuso sexual y pedofilia. Chile. [web en línea]. Disponible desde Internet en: [Consultado el 12 de noviembre de 2007].

-INEGI (2004). Violencia contra la niñez. México. [web en línea].
Disponible desde Internet en: http://www.inmujer.df.gob.mx/numeralia/violencia_genero/estadisticas_maltrato_infantil.html
[Consultado el 12 de noviembre de 2007].

-Romero, L. (2001). Abusos sexuales a menores: Prevención. Colombia. [web en línea]. Disponible desde Internet en:
[Consultado el 20 de noviembre de 2007].