martes, 15 de enero de 2008

El Bullying en las escuelas secundarias

CAPITULO I. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

1.1. JUSTIFICACION

El estudio de la disciplina y el manejo del conflicto en la convivencia escolar resulta sumamente interesante, pero más específicamente lo es el problema de disciplina llamado bullying el cual se refiere al acoso y maltrato verbal, psicológico y, en ocasiones, físico que recibe un niño por parte de sus compañeros y que es fuente de conflicto y falta de disciplina. Por esta razón el problema de investigación es: ¿Cuáles son las causas y los factores involucrados en el bullying?

Para mejorar la convivencia educativa y prevenir el bullying, es necesario enseñar a resolver los conflictos, incluidos los relacionados con procedimientos de disciplina, de forma constructiva (pensando, dialogando, negociando, a través de la mediación, de la colaboración...).[1]

Existe una relación entre la presencia de profesorado y la cantidad de problemas de agresión en la escuela, es decir, a mayor número de profesorado que vigila durante los períodos de descanso desciende el número de incidentes relacionados con la agresión en la escuela.[2]

La poca o escasa supervisión de los recreos, la falta de respuesta de apoyo a la víctima por parte del profesorado y del alumnado no implicado, la falta de reglamentación sobre este tema, la falta de comunicación entre profesorado y alumnado y la falta de comunicación y cohesión entre el profesorado, son aspectos que influyen en el acoso escolar.[3]

La autora de este texto ha observado que en las escuelas poblanas se intenta controlar el bullying por medio de castigos y regaños, que generalmente resultan inútiles, pues el problema se sigue presentando. Por esta razón resulta necesario realizar una investigación sobre el tema para dar a los maestros los recursos para manejar este conflicto eficientemente.

Por otro lado, la autora opina que esta es una problemática que ha sido poco trabajada en las escuelas secundarias de México, pues los maestros no cuentan con capacitación para manejar este problema y es por ésta razón que el problema persiste. De ahí que se considere pertinente elaborar una metodología adecuada de manejo del bullying, para que así los maestros posean las herramientas para manejar la situación de la manera más adecuada.

1.2. PREGUNTAS DE INVESTIGACIÓN:

· ¿Cuáles son las causas y los factores relacionados con el bullying?

¿Qué motiva a niños agresores para someter, humillar y agredir a los compañeros de escuela?
¿Qué repercusiones psicológicas tiene el bullying en el desarrollo del niño que lo padece?
¿El ambiente familiar influye en los niños que practican el bullying?, ¿de qué manera?
¿El ambiente escolar influye en los niños que practican el bullying?, ¿de qué manera?
¿Qué métodos se utilizan actualmente en las escuelas secundarias para manejar el bullying?

1.3. OBJETIVOS:

· Identificar las motivaciones de llevan a los niños a practicar el bullying.
· Establecer la relación entre el ambiente familiar y el bullying
· Analizar la relación entre ambiente escolar y bullying.
· Determinar las repercusiones psicológicas del bullying.
· Analizar los métodos utilizados para manejar el bullying en la escuela secundaria.

1.4. ALCANCES Y LIMITACIONES

1.4.1. ALCANCES

· Se podrá identificar el origen del bullying mediante la investigación documental.
· Se podrán conocer los métodos con los que se ha enfrentado el bullying en el pasado.
· Se tomará en cuenta el ambiente familiar y escolar.
· Se estudiarán las repercusiones psicológicas del bullying.
· Se podrán conocer las motivaciones que tienen los agresores, mediante el análisis de algunos casos documentados de bullying.

1.4.2. LIMITACIONES

· No se tomarán en cuenta las repercusiones académicas o de rendimiento escolar que provoca el bullying.
· No se considerarán aspectos sociales o económicos.
· La falta de investigaciones realizadas sobre el tema en México llevará a consultar investigaciones realizadas fuera del país, las cuales pueden no ser aplicables en México debido a la diferencia de contextos.
CAPITULO II.
LA DISCIPLINA

2.1 Definición

La Disciplina es la capacidad de actuar ordenada y perseverantemente para conseguir un bien. Exige un orden y unos lineamientos para poder lograr más rápidamente los objetivos deseados, soportando las molestias que esto ocasiona. [4]

La principal necesidad para adquirir este valor es la Autoexigencia; es decir, la capacidad de pedirnos a nosotros mismos un esfuerzo "extra" para ir haciendo las cosas de la mejor manera. El que se sabe exigir a sí mismo se hace comprensivo con los demás y aprende a Trabajar y a darle sentido a todo lo que hace. La disciplina es indispensable para que optemos con persistencia por el mejor de los caminos; es decir, por el que nos va dictando una conciencia bien formada que sabe reconocer los deberes propios y se pone en marcha para actuar.[5]



La disciplina es el valor de la armonía, por que todo guarda su lugar y su proporción. Los seres humanos debemos tender a nuestra propia armonía de ser, pensando, y actuando siempre en relación a un buen fin. Para conquistar este valor hay que empezar por aprovechar nuestra necesidad de orden en las casas y para ello hay que tenerles un lugar a cada cosa y mantenérselo por medio de la disciplina, poner siempre allí esas cosas. También hay que practicar el orden en el hablar, en el vestir y en nuestras pertenencias.[6]

2.2 Problemas de disciplina en el aula
2.2.1 Violencia en la escuela

La violencia escolar es ampliamente dependiente de los códigos morales, de las representaciones sociales de la educación, del estado de las reflexiones jurídicas y de los códigos que las convierten siempre en construcciones provisionales. Al querer definir de manera segura lo que es la violencia escolar se corre el riesgo de ocultar las transformaciones históricas de nuestra relación con la violencia, que se ha vuelto más intolerante y culpabilizante.[7]



El complejo problema de la violencia escolar ha sido abordado desde dos perspectivas. Por un lado, se identifica con las agresiones físicas directas entre personas y, por el otro, como un conjunto de fenómenos que afectan la buena convivencia del centro. De entre éstos se pueden diferenciar cinco categorías:

Vandalismo, o violencia contra las pertenencias del centro
Disruptividad, o violencia contra las tareas escolares
Indisciplina, o violencia contra las normas del centro
Violencia interpersonal
La violencia que puede convertirse en criminalidad cuando las acciones tienen, o pueden tener, consecuencias penales.[8]

Otro tipo de violencia es la “violencia antiescolar” que es el más doloroso porque expresa tanto una frustración global ligada a la organización social y a la problemática de la exclusión, como el posible fracaso de la escuela frente a las nuevas realidades que afrontan los jóvenes de hoy. [9]

La violencia interpersonal puede hacerse presente de muchas maneras, unas más explícitas que otras y por lo tanto, unas más fáciles de identificar que otras. En todo caso, este es un aspecto que se debe tener en cuenta para intentar evitar que aparezca; o bien, tener recursos para enfrentarla y eliminarla en el caso de que ya esté presente en una escuela.

El fenómeno de la violencia puede estar presente entre los propios docentes si se han establecido malas relaciones entre ellos, muchas veces sin saber sus causas. También puede surgir en la relación entre un profesor o profesora y sus alumnos, que se gesta gracias a conflictos que no son afrontados de una manera positiva, es decir, sin buscar en la situación de conflicto el aprendizaje y la superación del grupo. [10]

Lo mismo puede suceder entre familias y profesores, que llegan a sentirse como rivales en la educación de los niños y niñas, en lugar de actuar en conjunto con el fin de que la labor sea más fácil y productiva. Últimamente también has estado apareciendo agresiones de alumnos a sus profesores, que han aprendido a usar la violencia como medio para solucionar los conflictos.



Pero una de las formas de violencia más complicadas de abordar, quizá sea la que sucede dentro del grupo de los alumnos, que mantienen sus relaciones en un círculo cerrado al que a los adultos les es muy difícil acceder. Este círculo puede estar unido por lazos no muy deseados como son los problemas de violencia interpersonal, malos tratos, amenazas, acosos y abusos, que deterioran las relaciones entre iguales y, en definitiva, producen efectos destructivos para la convivencia y las personas. [11]

Más que un incremento de episodios severos, se aprecia un endurecimiento de los mismos. Lo que está en plena expansión son las “pequeñas transgresiones, delitos e infracciones” que afectan seriamente el orden y el clima de las instituciones. [12]

Estos problemas crean una red de relaciones de agresividad injustificada y procesos de victimización que pueden llegar a ser verdaderamente un infierno para la víctima y un entrenamiento en crueldad para los agresores. Por otro lado, la figura de los espectadores es muy importante en este juego cruel de la violencia. Ellos pueden apoyar a los agresores y provocar que la situación sea peor, o ser incluso ellos los que han impulsado a otro compañero a realizar la acción, pero también pueden hacer todo lo contrario que es defender a la víctima de manera directa, es decir interviniendo ellos, o indirecta, haciendo que otros, por ejemplo profesores, lo hagan. [13]

CAPITULO III.
BULLYING

3.1 Definición de bullying/ acoso escolar

El bullying es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuo que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos suelen presentar. El bullying implica una repetición continuada de las burlas o las agresiones y puede provocar la exclusión social de la víctima.[14]

El bullying es “La intimidación y el maltrato entre escolares de forma repetida y mantenida en el tiempo, casi siempre lejos de la mirada de los adultos, con la intención de humillar y someter abusivamente a una víctima indefensa por parte de un agresor o grupo de agresores, a través de agresiones físicas verbales y/o sociales con resultados de victimización psicológica y rechazo grupal’’’[15]


El acoso escolar se da en todas partes, tanto en nuestro país como en París, Francia, suceden a cada minuto y han sucedido siempre. Debido a que son tan comunes, muchos adultos piensan que estas agresiones sencillamente forman parte de nuestro crecimiento, incluso circulan frases como «no te dejes» o «tienes que ser más fuerte». Pero, ¿por qué algo que puede amargar tanto a una persona tiene que ser parte del crecimiento? La respuesta es que no tiene que ser así. Cada uno de nosotros tiene derecho a sentirse seguro en la vida y sentirse bien consigo mismo.[16]

3.1.1 Tipos de bullying

El maltrato entre compañeros puede aparecer de formas muy diversas. No solamente se manifiesta a través de peleas o agresiones físicas, sino que con frecuencia abarca todo un conjunto de intimidaciones que se pueden clasificar en :

· Maltrato físico: Agresiones físicas tanto directas (peleas o golpizas) como indirectas (destrozo de sus pertenencias o pequeños robos).

· Maltrato verbal: Abarca acciones como insultos, hablar mal de alguien o inventar rumores. También son frecuentes los menosprecios en público o el estar resaltando y haciendo evidente constantemente algún defecto físico o de acción.

· Maltrato psicológico: Son acciones encaminadas a minar la autoestima del individuo y a fomentar su sensación de inseguridad y temor. Generalmente son amenazas para obtener algún beneficio y obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere.

· Maltrato social: Se incluye el aislamiento social ya sea impidiendo al joven participar en las actividades del grupo o ignorándolo. [17]


También se pueden dar situaciones de maltrato por acoso de tipo racista, cuyo objeto son las minorías étnicas o culturales, en estos casos lo más frecuente es el uso de sobrenombres racistas o de frases estereotipadas con connotaciones despectivas. Igualmente se producen situaciones de acoso sexual que hacen que la víctima se sienta incómoda o humillada. En los últimos años ha ido en aumento el acoso anónimo mediante el teléfono móvil o a través del correo electrónico con amenazas o palabras ofensivas.[18]

3.2 Causas del bullying

Las causas del bullying son múltiples y complejas. Existen, en nuestra sociedad, ciertos factores de riesgo de violencia, como la exclusión social o la exposición a la violencia a través de los medios de comunicación. Sin embargo, no contamos con las condiciones protectoras que podrían anular los efectos de dichos factores, como modelos sociales positivos y solidarios, contextos de ocio y grupos de pertenencia constructivos o adultos que estén siempre disponibles y atentos para ayudar. [19]

3.2.1 Factores relacionados con la familia

A través de la familia se adquieren los primeros modelos de comportamiento, que tienen una gran influencia en la manera con la que un sujeto se relacionará con su entorno, por esta razón, cuando los niños están expuestos a la violencia familiar, pueden aprender a ver el mundo como si sólo existieran dos papeles: agresor y agredido. Por ello, pueden llegar a creer que si no son agresores forzosamente deberán ser víctimas, así que eligen el camino de la agresión hacía los demás.

Por otra parte, una situación de maltrato del niño por parte de los padres contribuye a deteriorar la interacción familiar y el comportamiento del niño en otros entornos, ya que disminuye la posibilidad del niño para establecer relaciones positivas, pudiéndose convertir en el agresor o en la víctima. [20]



Los factores familiares asociados al perfil del agredido apuntan, como causa principal a la sobreprotección que impide el desarrollo social del niño conforme a su desarrollo evolutivo, haciéndolo incompetente. Sin embargo no todas las víctimas son iguales, algunas se sitúan en la delgada línea que separa a la víctima del agresor o incluso pueden llegar a representar ambos papeles. [21]


Además de esto, “las familias deben volver a asumir su papel de educar, ya que resulta evidente que de veinticinco años a hoy y como consecuencia lógica de los momentos sociales e históricos vividos se han modificado los estilos educativos familiares en dos aspectos fundamentales; por una parte la faceta afectiva-comunicativa intrafamiliar sobre las necesidades de afecto y comunicación que los chicos tienen y que en ocasiones no son atendidas y por otra, de la existencia de reglas y control como mecanismos indispensables para regular la convivencia y el sistema de valores y juicios sobre lo que está bien o mal, sobre lo que se puede hacer y no puede hacerse”. [22]



Estos dos aspectos, comunicación y disciplina han estado presentes desde modelos familiares autoritarios a otros modelos permisivos o inconsistentes. Ambos patrones familiares extremos son indeseables ya que el primero suele producir un mucho control y falta de comunicación y el segundo excesiva indulgencia, inseguridad, desorientación y falta de autonomía. [23]

Por ello, es necesario que los padres aboguen por un modelo más democrático en el que combinen el control con la exigencia en el cumplimiento de normas y regulen la conducta de sus hijos con muestras de afecto y comunicación. Esto promoverá la seguridad, el control y la autonomía.

3.2.2 Factores relacionados con el clima escolar y la formación de grupos.

Muchas veces se escucha a los alumnos quejarse de los malos tratos que reciben por parte de los profesores y tendemos a pensar que es una excusa para justificar una mala nota o una reprimenda. Sin embargo, es importante prestar atención porque estas quejas por parte de los alumnos pueden tener múltiples causas: insatisfacción con la asignatura, con la personalidad del profesor o con la manera en que está planteado el sistema educativo; pero también pueden ser una señal de una necesidad de mayor atención por parte de profesores y padres. [24]



La actitud de la escuela y el clima de las relaciones interpersonales entre sus miembros es también un factor muy importante. Las escuelas que favorecen la comunicación y en las cuales los alumnos se sienten escuchados y valorados, serán capaces de prevenir e intervenir cuando se presenten los primeros indicios de hostigamiento o maltrato. Es decir, el agresor sabrá que existe una clara oposición a las acciones de prepotencia y agresión que quiera realizar. [25]

Varios estudios muestran que, a menudo, los profesores se crean expectativas, positivas o negativas, respecto a sus alumnos e interactúan en público más frecuentemente con los estudiantes de expectativas positivas. Esto da como resultado que haya un grupo pequeño de alumnos "brillantes" que intervienen casi siempre y otro pequeño grupo de alumnos más "lentos" que no participa casi nunca. [26]



Además, los estudiantes de altas expectativas suelen recibir muchos elogios y, los de bajas expectativas, muchas críticas. Así, la motivación de estos últimos disminuye y se sienten discriminados respecto al resto de la clase., pero esto puede ser peligroso, ya que una mala relación entre profesor y alumno puede ser causa de ansiedad y depresión en los chicos y chicas, así como de un descenso de su rendimiento escolar. [27]

También en los centros escolares y a un nivel más institucional no existen programas que aborden este fenómeno y en ocasiones también existen políticas de sanción de conductas violentas que únicamente usan medidas punitivas para castigar a los agresores pero no abordan acciones globales, olvidándose de las víctimas o de las actitudes del grupo, que también son factores importantes y al no atacar el problema de forma global este persiste. [28]


Por otra parte, el grupo de iguales es muy importante para el desarrollo evolutivo de niños y adolescentes. En ocasiones, este factor grupal refuerza la unión y consistencia del grupo a través de terceros, los chivos expiatorios, que sirven para reforzar los vínculos de amistad, los cuales son claves en la preadolescencia y adolescencia. Por ello, el maltrato suele darse con mayor intensidad y frecuencia entre los 11 y 13 años, el grupo de agresores se va consolidando mediante las acciones violentas ejercidas sobre la víctima, de esta forma se crea una conciencia colectiva en la que la víctima es cada vez menos valorada lo cual a su vez favorece el aumento gradual de las agresiones. [29]

3.2.3 Factores psicológicos
3.2.3.1 Perfil psicológico del agresor

Las relaciones y sentimientos de los padres del agresor hacia su hijo son trascendentales, ya que modelan los comportamientos que más tarde serán repetidos por él. La característica compartida por los agresores es la falta de empatía, es decir, la incapacidad de ponerse en el lugar del otro y la no creencia de que sus actos repercuten en la otra persona que los siente y padece de manera tormentosa. En ocasiones, el agresor puede llegar a pensar que la víctima se lo merece, pues las acciones de esta le han provocado y han llevado a la reacción intimidatoria. [30]


El agresor suele tener un temperamento agresivo e impulsivo y con deficiencias en habilidades sociales para comunicar y negociar sus deseos. También le atribuye falta de empatía hacía el sentir de la víctima y falta de sentimiento de culpabilidad ante sus actos de agresión. También denotan falta de control de ira y nivel alto de los sesgos de hostilidad que hace que interprete sus relaciones con los otros como fuente de conflicto y agresión hacía su propia persona. Es decir, serían violentos autosuficientes y no mostrarían un bajo nivel de autoestima, tendrían una gran agresividad con los compañeros y adultos además de ser sumamente impulsivos y de necesitar dominar a los otros. [31]

La razón por la cual un joven quiere agredir a otro es que al hacer que alguien se sienta mal, obtiene poder sobre esa persona y el poder hace que la gente se sienta mejor que la otra persona, y eso los hace sentirse muy bien consigo mismos. Es decir, el poder les permite destacarse de la multitud, o cual es una manera de lograr que otros jóvenes, e incluso los adultos, les presten atención.[32]


Los agresores vienen en todas las formas y todos los tamaños, algunos son más grandes o más altos que los demás, algunos se meten a menudo en problemas y otros son jóvenes populares que parecen tenerlo todo, con cantidades de amigos y con buenas calificaciones. Pero el punto común entres todos ellos es que existe algo o alguien los hace sentir inseguros, de modo que ellos agreden para sentirse mejor ellos mismos. [33]

¿QUIENES EJERCEN EL BULLYING? [34]

En la imagen anterior se muestran los resultados de un estudio realizado en Euskadi, España donde se les pregunta a los niños víctimas del bullying si es un niño o una niña la que se mete con ellos.

Por otra parte, el agresor líder suele ser impopular entre sus compañeros, por lo que consigue con sus actos que su posición en el grupo y su reconocimiento mejore, demostrando ante los demás que es el fuerte, al producir miedo y manifestar prepotencia en sus relaciones con aquellos que no pertenecen a su grupo. Al principio el agresor dará a la víctima malos tratos de baja intensidad, pero conforme transcurra el tiempo y observé que la víctima carece de protección, irá aumentando la intensidad y frecuencia de los abusos, creando un círculo vicioso de agresión. [35]

Sin embargo, cada agresor es diferente y vive diferentes experiencias, entre las principales se encuentran:

· problemas en otros aspectos de su vida, como algo que sucede en la familia o dificultades en la escuela.
· Puede sentir que sus padres o los maestros no le prestan suficiente atención;
· Ha visto a sus padres o a sus hermanos mayores obtener lo que querían poniéndose agresivos con otras personas
· Él mismo sufre las agresiones de otro chico o de uno de sus hermanos o aun de sus propios padres
· Sus padres la han malcriado o no le han enseñado a no lastimar a los demás
· O está expuesto a mucha violencia en el cine, la televisión o en los videojuegos. [36]


Algunas personas actúan como bullys durante uno o dos años y luego dejan de hacerlo o puede suceder también lo contrario: algunas personas son víctimas de los bullys cuando son jóvenes y cuando crecen y adquieren más confianza en sí mismos, se convierten en agresores. Algunos agresores se proponen lastimar a alguien con el fin de hacerlo llorar, mientras que otros ni siquiera saben que su comportamiento hace tanto daño. [37]

INDICE COMO AGRESOR[38]

En la gráfica anterior se muestran los resultados de un estudio realizado en Euskadi, España donde se les pregunta a los niños cuales son las agresiones de las que son autores más comúnmente.


3.2.3.2 Perfil psicológico de la víctima

Una de las características principales compartidas por las víctimas sería su falta de competencia social, la cual se refleja en su carencia de asertividad; esto es una dificultad para saber expresar sus necesidades de forma clara y para hacerse respetar por los demás. [39]

Su situación de víctima refuerza su vulnerabilidad y lo debilita socialmente ante los otros y va perdiendo popularidad entre sus iguales. A menudo su situación académica se deteriora y sufre estrés emocional, que contribuye a aumentar las dificultades de aprendizaje que se le presenten. El miedo, la sensación de incompetencia y el sentimiento de culpa le impiden comunicar sus dificultades a otros, pudiendo llegar a situaciones de depresión y a una importante falta de autoestima.

A pesar de lo mencionado, se debe tener presente que cualquiera que no tenga el apoyo de sus compañeros puede terminar siendo víctima. Ante los ojos del agresor, cualquier razón es suficiente para convertirse en víctima: los rasgos físicos, la ropa, la capacidad intelectual, la sensibilidad artística y los buenos resultados académicos entre otros. En resumen, cualquier forma de diferencia o distinción es motivo de acoso, lo cual resulta sumamente preocupante ya que refleja la intolerancia e insolidaridad que existe. [40]



En Estados Unidos se ha encontrado que aproximadamente el veinticinco por ciento (o sea uno de cada cuatro) de los chicos son víctimas del bullying. Las causas que pueden hacer a un niño propenso a ser víctima del bullying son de diversas índoles, entre ellas están:



· El hecho de que pertenezca a alguna minoría (chicos afro americanos en una escuela con mayoría de estudiantes blancos, unas niñas en un taller lleno de niños, etc.)
· Que haya algo que lo destaque, en ocasiones esto es sencillamente su nombre
· Que se ponga ansioso o se disguste fácilmente
· Que no tenga muchos amigos y generalmente esté solo
· Que tenga muy poca confianza en sí mismo y no parezca poder defenderse solo
· Por último algunos chicos son víctimas del bullying debido a un hecho aislado, como una situación embarazosa frente a otras personas. [41]


Indice como víctima[42]
En la gráfica anterior se muestran los resultados de un estudio realizado en Euskadi, España donde se les pregunta a los niños cuales son las situaciones de las cuales son más comúnmente víctimas.





3.3 Consecuencias del bullying

3.3.1 Repercusiones psicológicas del bullying en el agredido.

Muchas veces es difícil para un adulto comprender la infelicidad que las situaciones de bullying causan en los agredidos, sobretodo si el maltrato se basa sólo en burlas o agresiones verbales. Pero cuando se meten con una persona de forma persistente esta vivencia trae un gran número de repercusiones negativas en el desarrollo global del individuo e incluso puede llegar a repercutir en la vida adulta de la víctima, dificultando sus relaciones sociales y especialmente su seguridad y autoconfianza. [43]


A pesar de que el bullying trae consecuencias tanto en el agresor como en la víctima, es para la víctima para quien el bullying puede tener las consecuencias más fatales, ya que puede llevar al fracaso o dificultades escolares, niveles altos y continuos de ansiedad y más concretamente ansiedad anticipatoria, insatisfacción, fobia a ir al colegio, riesgos físicos, y además la formación de una personalidad insegura y poco sana que frenará el desarrollo correcto e integral de la persona.



Por otra parte, su autoimagen puede llegar a ser muy negativa en cuanto a su competencia académica, conductual y de apariencia física y en algunos casos hasta pueden desencadenarse reacciones agresivas en intentos de suicidio.[44]

3.3.2 Repercusiones psicológicas del bullying en el agresor

Resulta sumamente importante que los agresores entiendan que no es lícito obtener poder y salirse con la suya mediante la agresión a los demás. Si los adultos no se los explican con claridad y establecen límites, ellos mantendrán este comportamiento durante la edad adulta, por lo que tendrán más posibilidades de encontrar dificultades con la ley en la adolescencia. Por otra parte, en la vertiente personal, los agresores pueden llegar a convertirse en personas abusadoras que dominan y excluyen al otro como elemento clave en su personalidad lo cual indudablemente trae anomalías y problemas al relacionarse con los demás. [45]


Es decir, el agresor consigue un reforzamiento sobre el acto de dominio-sumisión como algo bueno y deseable y por otra parte lo puede instrumentalizar como método de tener un estatus en el grupo, una forma de reconocimiento social por parte de los demás. Si ellos aprenden que esa es la forma de establecer los vínculos sociales, generalizarán estos comportamientos agresivos a otros grupos en los que se integren, donde serán igualmente molestos. Incluso, cuando tengan una pareja, pueden extender esas formas de dominio y sumisión del otro a la convivencia doméstica, como son los casos que lamentablemente vienen sufriendo con tanta frecuencia las mujeres. [46]


3.4 Métodos para el manejo del bullying en las escuelas
3.4.1 Papel de los maestros en el bullying

En ocasiones, una pelea entre compañeros en situación de igualdad puede ser interpretada como maltrato, especialmente por parte del que ha perdido la pelea, por esta razón la tarea de los maestros de determinar cuándo se trata de un juego entre iguales, incluso amigos, y cuándo se trata de acciones violentas con intención de hacer daño es difícil. Así una pelea entre amigos o compañeros que se da por un malentendido, puede ser resuelta por un acuerdo mutuo de no agredirse más o incluso haciendo las paces.


Esto, sin embargo, no se da nunca en las situaciones de maltrato y de hecho la intensidad del daño puede ser tal (si se ha permitido que el problema se prolongue o si hay agresiones muy intensas) que exigirá una intervención mas compleja y con la participación de mayor número de personas. [47]

¿QUÉ HACE EL PROFESORADO CUANDO HAY ACOSO? [48]

En la gráfica anterior se muestran los resultados de un estudio realizado en Euskadi, España donde se les pregunta a los niños qué es lo que hacen los maestros cuando se dan situaciones de bullying.




Por otra parte, los maestros tienen la tarea de distinguir el maltrato entre compañeros de las conductas antisociales o incluso criminales, que deben ser tratadas por los profesionales indicados. Un ejemplo de esto, serían las agresiones con armas o con objetos cortantes, robos, abusos sexuales, amenazas graves o aquellas en la que la vida de la víctima corra peligro. En estos casos, además de ponerse en contacto con los padres se debe denunciar al agresor. [49]

Por las razones anteriormente mencionadas el papel del profesorado es sumamente importante en la prevención y en la intervención directa. Aspectos como la detección temprana, la derivación de casos, la participación en la formación, el entrenamiento de grupos de alumnado como mediadores, consejeros, ayudantes de recreo, tutores, etc, deberían ser centrales en el afrontamiento del bullying en las escuelas. Por lo tanto, es necesario que el profesorado sea sensible a este tema, se preocupe, se ocupe y se forme para poder prevenir, intervenir y colaborar para intervenir.

ENCUESTA A LOS DIRECTIVOS: ¿CÓMO REACCIONAN? [50]
En la gráfica anterior se muestran los resultados de un estudio realizado en Euskadi, España donde se les pregunta a maestros còmo reaccionan al enterarse de que un niño está siendo víctima de bullying.




En la actualidad nos encontramos con algunos inconvenientes, mucho profesorado se queja hoy de no tener suficientes armas para actuar, también existe un sentimiento de falta de preparación sobre estos temas, esta inseguridad y la acumulación de situaciones hacen que en muchas ocasiones se llegue a desistir y a que se presente un malestar o estrés en el docente. [51]


Pero también nos encontramos con actitudes que pasan por alto estas situaciones minimizando el problema. Incluso, en ocasiones es el profesorado quien no interviene ante una ridiculización en clase tolerando el abuso y la prepotencia; o incluso es propenso a hacer bromas que inciden sobre los sujetos de bullying con lo que está legitimando las actuaciones de los agresores. [52]

3.4.2 Papel de los alumnos no involucrados en el bullying (observadores)
En una situación de bullying generalmente hay observadores, pero ellos no son exactamente inocentes, el bullying generalmente ocurre con otros chicos alrededor pues tener a estos observadores es muy importante para un agresor. El agresor lo que quiere es que la gente vea lo que está haciendo y que tiene poder sobre su víctima, esto ocurre generalmente porque el agresor desea tener reputación de ser rudo o fuerte o porque cree que eso lo volverá más popular. [53]

Existen diversas razones por las que los observadores permiten que se den los actos de agresión sin intervenir. Algunas de estas razones son: que el agresor es alguien a quien otras personas buscan y con quien desean andar; que esas personas desean ponerse del lado del agresor porque eso las hace sentirse fuertes, mientras que el ponerse del lado de la víctima las haría sentirse débiles; que se divierten con las agresiones; que no creen que protestar pueda ayudar; que piensen que si dicen algo el agresor se iría contra ellos. Mirar la agresión es una manera de agredir a través del otro, ya que los observadores sienten que están sacando de sí sus frustraciones al lastimar a alguien, aunque ellos mismos no estén lastimando a la víctima sino mirando cómo la lastiman. [54]
El bullying también provoca consecuencias en los observadores, ya que les supone un aprendizaje sobre cómo comportarse ante situaciones injustas y un refuerzo para posturas individualistas y egoístas, y lo que es más peligroso, un medio para valorar como importante y respetable la conducta agresiva.

Fundamentalmente, está en juego la educación moral y el posicionamiento moral sobre lo justo y lo injusto, sobre si intervenir o no, sobre si ver como agreden a un inocente merece una respuesta o no y hasta dónde. Es decir, estamos hablando del peligro de llegar a la desensibilización ante los sufrimientos e injusticias ajenas y de legitimar de alguna forma el ejercicio abusivo de poder del agresor sobre su víctima. [55]

INDICE COMO TESTIGOS [56]
En la gráfica anterior se muestran los resultados de un estudio realizado en Euskadi, España donde se les pregunta a los observadores del bullying cuales creen que son las situaciones de las cuales son más comúnmente víctimas los otros.



3.4.3 Estrategias de intervención

Sobre el fenómeno del bullying no es fácil actuar ya que cuando se descubre suele haber existido latente durante bastante tiempo (el silencio es su mayor nutriente) y porque es un fenómeno con múltiples causas. Son muchos ámbitos los que se ven implicados más allá de los personajes protagonistas, por lo que para eliminar este problema, en primer lugar, es necesario cambiar actitudes sobre el fenómeno y nuestras valoraciones sobre él; situarlo en su justo punto, darle la importancia que tiene y lo que supone desde el punto de vista educativo y social. Sin este cambio de actitud nuestras actuaciones estarán mediatizadas y condicionadas lo cual afecta al profesorado, a las familias, a la administración, a los poderes públicos y al alumnado. [57]

Se debe pensar muy bien el modelo de intervención que se desea usar. Hay modelos que cargan las tintas en lo punitivo, lo legal, lo moral, las consecuencias, los sentimientos de los participantes, etc. Desde mi punto de vista, este problema, como muchos otros, no se puede abordar con garantías si no se cuenta con todos los que participan en él y prescindiendo de los aspectos inculpatorios de los personajes. Necesitamos contar también con los agresores/as para resolverlo. Los enfoques utilizados para abordar el bullying han tomado distintos nombres y denominaciones pero básicamente se alinean en base a tres tendencias:

Enfoque Moralista

Centra su actuación sobre quien ejerce la agresión y pretende hacerle reflexionar sobre los aspectos morales de su conducta. El objetivo es inculcar los valores morales que la escuela defiende en quienes no los han adquirido todavía. En este sentido, las actuaciones que sirven para ello pueden ser desde tener una charla con el orientador/a que le explica cuáles son los valores de la escuela y que hay que defender, a pedir al agresor que escriba y describa el glosario de hechos ocurridos que van en contra de esos valores y reflexione. Incluso se puede incitar a que en ese escrito defienda a la persona a la que ha agredido. Igualmente, sus padres serán llamados a la escuela para recibir el mensaje “moral” de la conducta de su hijo y la posición que la escuela toma ante ella. [58]


Un planteamiento así deja al margen completamente a la victima de la resolución de las situaciones, utiliza los valores morales como presión para el cambio apelando al sentido sobre derechos morales que puede tener el alumnado y promoviendo un código moral de que se hace depositaria la escuela. [59]

Lógicamente, su efectividad se va a ver muy condicionada por la autoridad moral que sea capaz de transmitir la escuela y del nivel de receptividad del alumnado. Además, es un enfoque que no se preocupa por averiguar los motivos que tuvo el agresor para actuar, ni busca puntos comunes con éste/a para discutir y debatir. Perfectamente el agresor/a podría aprender cínicamente a escuchar las razones morales y luego actuar de otra forma. [60]

Enfoque Legalista o punitivo

Mucho más extendido que el anterior, basa su virtualidad fundamentalmente en las sanciones y los castigos. Más allá de su intención moralista este enfoque trata de aplicar la ley sobre aquellos que actúan rompiendo alguno de su preceptos, mediante la aplicación de lo que recogen los Reglamentos de Régimen Interno o similares con que normalmente se regulan los Centros Educativos. Las medidas que se toman son castigos para después de la clase, quedarse sin recreo, multas, expulsiones, trabajo para casa, detenciones, procesos judiciales e incluso, si los hechos lo requieren, internamiento en un centro específico. [61]


Igual que el enfoque anterior basa sus actuaciones en la perspectiva del déficit, que evalúa el fenómeno del bullying como una carencia que poseen los personajes que participan en él, ya sea el agresor, la víctima o los testigos. Estos déficits hay que compensarlos, en el caso del agresor, mediante el adoctrinamiento moral en el caso del enfoque moral y mediante la disuasión del castigo y sus consecuencias en el enfoque punitivo. [62]

En cualquier caso, se trata de un modelo que sitúa en los agresores el problema y los culpa, lo cual causa que se den pocas respuestas integradoras de la conducta. Cuando los casos de bullying, sobre todo físico, son graves y producen lesiones en la víctima, las actuaciones bajo este modelo favorecen aplicaciones legales para luchar contra la delincuencia.

También a menor escala y en aplicaciones concretas en centros, responden a este modelo los polémicos “bully courts” ingleses que se han mantenido sólo en determinadas comunidades educativas con larga tradición de concienciación antibullying y de probado funcionamiento conjunto entre los miembros de la comunidad educativa. [63]



El papel de los padres, en general, a través de este enfoque es meramente de escucha e información de las consecuencias de los procesos que se aplican, excepto en sistemas como los “bully courts” donde específicamente se les asigna consulta y participación. [64]

Estos modelos tienen ventajas como el mensaje claro que se envía al alumnado sobre lo que se puede hacer y lo que no. El sentido de justicia que relaciona la magnitud del castigo con la gravedad de la falta o el automatismo en el funcionamiento de los protocolos que se aplican para resolver el problema. Sin embargo, poseen también desventajas como lo “costoso” y largo de los procesos para casos leves de bullying, la escasa eficacia de la vigilancia sobre el agresor en otros casos de bullying. Este modelo no concede ningún papel a la víctima y sitúan el poder de toma de decisiones exclusivamente en el mundo de los adultos, excepto en el caso de los “bully courts”. [65]

Enfoque ecológico o humanístico

Este modelo se centra fundamentalmente en los sentimientos de los sujetos y tiene un objetivo completamente decidido por parte de los adultos a entender a quien comete bullying sin un encasillamiento previo en un modelo de conducta esperado. Esto implica escuchar y establecer canales de comunicación que permitan por una parte conectar con lo que el agresor siente y piensa y por otra poner en común hechos que permitan iniciar cambios en las conductas. [66]



También se trata de conseguir que el agresor conozca los sentimientos de las víctimas, que pueda llegar a sentir empatía con ellas, que tenga remordimientos y que llegue al convencimiento de que está en una postura equivocada, es decir, se trata de restaurar la relación, no se persigue que sean amigos, sino que se conozcan, que sepan cómo se sienten y que eso se generalice al grupo de iguales. [67]

Como el bullying es un proceso grupal, en él existen los que apoyan al agresor o los indiferentes, se trata de implicar a todos en resolver un problema que los adultos deben conseguir que termine siendo un problema que preocupe a todos en el grupo. Con este enfoque es necesaria la participación de todos, incluso el agresor que es instado a comprometerse, la víctima que cuenta cómo se siente cuando es agredida, el grupo de iguales que mantiene y soporta lo que sucede, las familias y el equipo docente. [68]



Fundamentalmente este enfoque entiende que más que asignar culpabilidad a alguien por lo que ha sucedido se trata de comprometer a todos en encontrar una solución y conseguir que el bullying pare. Este enfoque entiende que el bullying es una situación dinámica, que es posible intervenir en esas dinámicas y que esas intervenciones pueden hacer que el bullying pare.

A las ventajas de esta perspectiva respecto de su planteamiento cooperativo, compartido y en el que es necesario ponerse en el lugar del otro, se pueden argumentar también una serie de inconvenientes como las dificultades de cambio cuando el agresor no muestra buena voluntad, o el profesorado o las familias de las víctimas no están dispuestas a colaborar ante hechos graves, mal conducidos o abordados tarde. Indudablemente esto pone de manifiesto que el bullying no tiene una solución fácil y única y de la importancia de posicionarse en una perspectiva o varias en el momento de abordar el bullying y las diferentes formas que adquiere. [69]


3.4.3.1 Consejos para los maestros
Una de las posibles formas de disminuir el bullying es mejorar las relaciones entre profesores y alumnos y, por tanto, la convivencia en el entorno escolar, para esto se deben reforzar las tutorías como medio para solucionar las tensiones, así como preparar bien a los profesores en cuestiones de psicología y pedagogía. Además, sería positivo implicar a los alumnos a la hora de fijar los objetivos de su formación para que se sientan motivados por aprender y mejoren sus relaciones con los profesores. [70]

Además de esto, existen ciertas actuaciones claras y directas que pueden representar cambios educativos como:

· Cambiar la actitud ante el fenómeno.

· Buscar la formación necesaria que les permita prevenir, intervenir y colaborar con especialistas que participen en proyectos antibullying que se puedan poner en marcha en su escuela.

· Hablar del tema con los demás maestros y con el alumnado.

· Fomentar una cultura antibullying en la escuela

· No dejar pasar situaciones sin intervenir ni bromear o trivializar sobre estas situaciones, posicionándose claramente en contra.


· Participar en la elaboración y el desarrollo de programas antibullying en el centro implicando a todos los participantes en el bullying (víctimas, agresores y espectadores) además de al resto de miembros de la comunidad educativa que tienen un papel fundamental: personal no docente del centro, familias, agentes sociales y comunitarios, administración educativa, servicios de apoyo a la escuela.

· Adoptar en los proyectos educativos y curriculares una actitud absolutamente clara frente al bullying. Además de afirmar y actuar de forma que quede claro que se tiene una tolerancia cero frente al abuso y la violencia y que este mensaje explícito forme parte como seña de identidad del centro. [71]


3.4.3.2 Consejos para los padres

Según Avilés en referencia específica al bullying, fundamentalmente las familias estarán preocupadas en:

Analizar el estilo familiar y la dinámica establecida en la relación paterno-filial con la finalidad de hacer cambios si es necesario.

La presencia de las familias en las escuelas es fundamental y su participación y comunicación con los maestros y equipos educativos es básica.

Implicarse en la elaboración de un plan antibullying desde la perspectiva de padre o madre da una visión necesaria para su funcionamiento.

Preocuparse por el desarrollo moral de sus hijos.

Enseñar a los adolescentes a posicionarse ante situaciones de violencia o agresión injusta es fundamental. Así como darles ejemplo con nuestra conducta también y exigirles un comportamiento en coherencia con ello.



Aprender a observar en sus hijos signos que pueden denotar situaciones de bullying en cualquiera de sus papeles. Por ejemplo:

- Cambia su humor, está triste o de mal humor.
- Pierde la calma fácilmente, no controla sus enojos.
- Trae rota la ropa o en el material escolar, le faltan cosas, las trae pintadas o desgarradas y no aporta explicaciones creíbles.
- Se niega a ir a la escuela sin razones aparentemente objetivas y expresa rechazo a la escuela sin explicación.



- Aparecen magulladuras, rasguños y heridas que explica con excusas (me caí, me empujaron, estábamos jugando,...)
- Cambia sus patrones normales de sueño sin causa aparente e incluso moja la cama después de haber controlado esto.
- No sale de casa, no tiene amigos, no sabe en qué emplear el su tiempo libre.
- Está irritable y se comporta agresivo con sus hermanos o demás miembros de la familia.[72]

Si los padres son capaces de detectar estos indicios de conductas de abuso en sus hijos de inmediato, el problema podrá ser detectado a tiempo y las consecuencias que el bullying dejará en su hijo serán mínimas. Por esta razón es muy importante que los padres estén atentos a los cambios en su hijo y que se involucren activamente en su vida, pues el tener una buena comunicación tanto con la escuela como con su hijo, permitirá a los padres manejar de manera a adecuada y oportuna este problema o de ser necesario canalizarlo a algún profesional.



3.4.3.3 Consejos para la víctima
Si algún niño está siendo víctima de agresiones por parte de alguno o algunos de tus compañeros, se le deben dar indicaciones o consejos sobre lo que puede hacer para acabar con esa situación, ya que en muchas ocasiones el problema es que los niños no saben como enfrentarse ante un problema como este. Un buen ejemplo de las indicaciones que se deberían dar y que podrían ser parte de un tríptico entregado a las víctimas de bullying son las siguientes:
“- Ignora al agresor, haz como si no lo oyeras. Ni siquiera le mires.
- No llores, ni te enfades, ni muestres que te afecta. Eso es lo que el agresor pretende, así que no le des esa satisfacción. Más tarde podrás hablar o escribir sobre tus reacciones y lo que sentiste en ese momento.
- Responde al agresor con tranquilidad y firmeza. Di por ejemplo: "No, eso es sólo lo que tú piensas".
- Si puedes, intenta ironizar o tratar con humor lo que te diga. Por ejemplo, si te dice "¡qué camisa más fea!", puedes responder "gracias, me alegro de que te hayas dado cuenta".
-Aléjate o corre si es necesario, si crees que puede haber peligro. Aléjate de la situación. Vete a un sitio donde haya un adulto.
- Si eres una víctima constante de los agresores, lo más importante que tienes que hacer es hablar con un adulto. Comienza con tus padres. Eso no es acusar, es pedir ayuda a las personas que te quieren cuando la necesitas. Intenta que tus padres hablen con alguien del colegio, pero no con los padres de los agresores.
- Si sientes que no se lo puedes contar a tus padres o que ellos no pueden ayudarte, habla con otro adulto en quien confíes, como un profesor o el director del colegio. Si no quieres hablar de ello con nadie a solas, pídele a un amigo o hermano que te acompañe. Te ayudará llevar a alguien que te haya visto cuando te agreden.
- Deja claro al adulto que la situación te afecta profundamente, sobre todo si eres víctima de agresiones verbales, ya que a veces los adultos no las consideran importantes y, sin embargo, son las que más daño pueden hacer.
- Si sientes que no puedes decir nada a nadie, trata de escribir una carta explicando lo que te pasa. Dásela a un adulto en quien confíes y guarda una copia para ti”. [73]
Además de esto sería importante recordarle al niño que el no tiene la culpa de ser agredido, que no tiene que hacer frente a esta situación él solo, que es el agresor quien tiene un problema, no él y por último que debe tratar a los demás como quiere que lo traten a él y ayudar al que lo necesite y así, cuando él necesite ayuda, lo ayudarán.


Estas indicaciones no solo le dicen al niño que hacer, sino que además le muestran que no esta sólo en esa situación, por lo que el niño se sentirá más seguro y será más posible que informe a algún adulto de la situación por la que está pasando lo cual aumentará las posibilidades de detener el problema.

Otra recomendación consiste en que el niño lleve un diario sobre los incidentes con los agresores y cómo le hacen sentir, y sobre las agresiones que sufren otras personas. El niño puede también escribir un diario con aspectos positivos: todas las cosas que le gustan de si mismo, sus planes para el futuro, etc. Si nada de esto sirve y las agresiones que sufre han vuelto su vida muy difícil, lo mejor es que el niño hable con sus padres sobre la posibilidad de cambiar de escuela, e incluso cuando su familia puede pensar que eso es rendirse, al final vale la pena vivir bien la vida y ser feliz. [74]


CAPITULO IV.
CONCLUSIONES

El bullying es un problema que ha ido en aumentó en las ultimas décadas, en gran parte debido al incremento a nivel general de la violencia en la sociedad y sobretodo debido a la falta de interés en el tema por parte de los maestros y de la sociedad, que han permitido que este problema se mantenga presente en las escuelas de nuestro país frenando el desarrollo académico y disminuyendo el rendimiento escolar de los niños.

El bullying puede adoptar diversas formas (maltrato físico, metal, psicológico y social) y es esta gran variedad de conductas incluidas en el bullying lo que hace tan difícil su detección, ya que en ocasiones puede resultar complicado para un maestro diferenciar una pelea normal entre compañeros o amigos de un verdadero caso de acoso escolar, donde la salud psicológica del agresor y del agredido están en juego.

Aunque es para la víctima para quien el bullying tiene las consecuencias más fatales, ya que afecta gravemente su autoestima y su desarrollo psicológico en general, también el agresor se ve gravemente afectado, pues aprende a relacionarse con los demás por medio de la agresión, lo cual puede llevarlo a tener graves problemas de conducta durante toda su vida escolar y, en ocasiones, este problema puede transferirse al sector personal, principalmente en la relación de pareja, traduciéndose en maltrato intrafamiliar.

Aunque hay ciertas características psicológicas que pueden determinar si un niño es propenso a ser agresor o víctima, es también muy importante recalcar la importancia del contexto social. En ocasiones la falta de comunicación y organización en el interior de la institución educativa propicia el descontrol en los alumnos, lo cual se traduce en problemas disciplinarios que no tardan mucho en convertirse en actos de violencia. Es en este tipo de contextos educativos que el bullying encuentra su lugar, pues todo se presta para que este fenómeno se de y se mantenga, por un lado los maestros no tienen control sobre los alumnos y por otro lado siempre habrá un niño con tendencias agresivas, así que el bullying termina gestándose y estableciéndose como en una tormenta perfecta.

Una vez que se ha presentado un caso de bullying, será mucho más probable que el episodio se repita y no sólo eso, sino que si este problema no es detenido a tiempo por las autoridades escolares el problema aumentará también en intensidad, de manera que podría terminar de manera desastrosa. Para comprobar esto, basta con mirar las noticias y darse cuenta de la gran cantidad de niños que mueren o son gravemente heridos por accidentes producto de las “bromas” sus compañeros, que ya no son simplemente juegos de niños sino verdaderos casos de agresión y de violencia que deberían ser tratados como tales por las autoridades correspondientes.

Para eliminar el bullying, debe haber un trabajo compartido entre las autoridades de la institución educativa y los padres. Las autoridades educativas tienen el deber de estar alertas para detectar cualquier indicio de agresión, además de tener estrategias para afrontarlo e informar a los padres tanto del agresor como del agredido acerca de la situación y de ser necesario canalizar a los niños con los profesionales indicaos. Los padres, por su parte, deben estar atentos para poder identificar cualquier indicio que pueda denotar una situación de abuso y de esta manera el problema podrá ser solucionado oportunamente.

Como psicóloga, la autora de este texto opina que es de suma importancia que los profesionales en el campo de la psicología se interesen por el tema del bullying, ya que es un problema que ha ido aumentado, no sólo en frecuencia, sino en intensidad y que de no ser detenido podría tener consecuencias fatales en la sociedad. Como profesionales en el estudio de la conducta, los psicólogos deben indagar en las causas del bullying, para así poder eliminar este problema de manera total y definitiva, promoviendo así un mejor aprovechamiento de la experiencia tanto social como académica que representa la escuela para un niño.

Asimismo, se deben elaborar nuevas técnicas para enfrentar el bullying de manera efectiva, pero adaptadas al contexto socio-cultural de México, pues a pesar de que existen algunas investigaciones sobre el tema en otros países, estas responden más bien a las necesidades de los países donde son gestadas. Por esta razón, es imposible que estas investigaciones se apliquen exitosamente en México, ya que al ser el bullying un problema social que está influenciado por el contexto, es necesario que se elabore una nueva técnica para afrontar el bullying desde el interior de este contexto social. Es decir, una teoría que tome en cuenta todos los factores culturales y sociales de México, ya que sólo de esta manera el bullying podrá ser erradicado de manera contundente y permanente.
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[55] Avilés, Jose M. (2004) El maltrato entre escolares en el contexto de las conductas de acoso. Bullying en la escuela. Modelos de intervención. Valladolid: Universidad de Valladolid.
[56] Oñedera, Jose A; Martinez, Paz. Et Al. (2004). El maltrato entre iguales “Bullying” en Euskadi. Proyecto de tesis doctoral de la Facultad de Psicología de la U.P.V. Euskadi, España.
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[60] Avilés, Jose M. (2004) El maltrato entre escolares en el contexto de las conductas de acoso. Bullying en la escuela. Modelos de intervención. Valladolid: Universidad de Valladolid.
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[62] Avilés, Jose M. (2004) El maltrato entre escolares en el contexto de las conductas de acoso. Bullying en la escuela. Modelos de intervención. Valladolid: Universidad de Valladolid.
[63] Avilés, Jose M. (2004) El maltrato entre escolares en el contexto de las conductas de acoso. Bullying en la escuela. Modelos de intervención. Valladolid: Universidad de Valladolid.
[64] Avilés, Jose M. (2004) El maltrato entre escolares en el contexto de las conductas de acoso. Bullying en la escuela. Modelos de intervención. Valladolid: Universidad de Valladolid.

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[69] Avilés, Jose M. (2004) El maltrato entre escolares en el contexto de las conductas de acoso. Bullying en la escuela. Modelos de intervención. Valladolid: Universidad de Valladolid.
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